La cultura mexicana y su concepto de muerte como se reflejan en el Día de Muertos

Por: Ramón Arias Madero

 

La celebración del Día de Muertos es una devoción misteriosa en la que se mezcla lo religioso y lo pagano, el miedo y la burla. A la muerte la ridiculizamos en caricaturas y ‘calaveras’ y se come en dulce o pan.

Año con año se celebra una de las prácticas más representativas y significativas de la cultura mexicana, una tradición que durante muchos años se ha llevado a cabo en honor de aquellos que se nos han adelantado en la vía hacia el más allá después de la muerte; dicha celebración varía según la región en la que se celebre.

El 1 y 2 de noviembre se celebra la conmemoración del Día de los Muertos. Ese día se realizan numerosas ofrendas, especialmente de comidas, bebidas, flores e incienso, cuyo aroma le da un toque místico al evento. No falta la vela encendida que da luz y sirve de guía para que se orienten los visitantes en su camino hacia la tierra. Así se les obsequia y provee a los visitantes en su largo camino por el inframundo (cielos e infiernos), según las creencias de las religiones prehispánicas.

La preparación para la celebración inicia desde el 31 de octubre con la instalación o levantamiento de altares, ya que el día primero de noviembre se espera a los angelitos, a todos los santos que han hecho ya su viaje al otro mundo, obsequiándoles una gran variedad de dulces que les gustaba comer en vida. A las doce se les despide para dar paso a los muertos mayores, los fieles difuntos, para que disfruten de las ofrendas que sus familiares con gusto les obsequian.

Tomando en cuenta esta tradición cultural que existe en nuestro país, en un esfuerzo por que prevalezcan y perduren estas costumbres, tratando de evitar así la invasión de la costumbre extranjera, la Secretaria de Educación del Gobierno del Estado S.E.G.E. ha convocado a todas las escuelas de nivel básico a llevar a cabo el levantamiento o instalación de los altares. En homenaje a aquellos seres queridos que han fallecido y a los cuales, sin embargo, se les quiere rendir tributo al ofrecerles lo que a ellos, en su existencia, les gustaba comer o beber.

¿Qué tan original es la tradición del día de los muertos?
Esta tradición mexicana de rendirle culto a los muertos no es exclusividad de México, de mexicana no tiene nada.

EL CULTO A LOS MUERTOS EN OTRAS CULTURAS

En algunas culturas antiguas, como la china y la egipcia, el culto a los muertos era un símbolo de unidad familiar. Les rendían culto a sus muertos mediante la construcción de templos y pirámides. En la cultura china, por ejemplo, en los aniversarios del difunto, se quemaba incienso, se encendían candelas y se colocaban ofrendas de alimentos sobre un altar. En esos días se recordaban las grandes deudas que se tenían en relación con los antepasados.

Los antiguos egipcios creían que el individuo tenía dos espíritus. Al fallecer, un espíritu va al más allá y el segundo queda vagando en el espacio, por lo que tiene necesidad de comer. Consideraban que este espíritu vivía en el cuerpo que ellos cuidadosamente habían embalsamado, de esta manera, el espíritu podía seguir existiendo. Este espíritu era quien recibía las ofrendas.

LOS AZTECAS Y EL CULTO A LA MUERTE

La fiesta de muertos está vinculada con el calendario agrícola prehispánico, porque es la única fiesta que se celebraba cuando iniciaba la recolección o cosecha. Es decir, es el primer gran banquete después de la temporada de escasez de los meses anteriores y se compartía hasta con los muertos. En la cultura Náhuatl se consideraba que el destino del hombre era perecer. Este concepto se puede apreciar en los escritos que se tienen sobre esa época. Por ejemplo, existe un poema del rey y poeta Netzahualcóyotl (1391-1472):
Somos mortales
todos habremos de irnos,
todos habremos de morir en la tierra...
Como una pintura,
todos iremos borrando.
Como una flor,
nos iremos secando
aquí sobre la tierra...
Meditadlo, señores águilas y tigres,
aunque fuerais de jade,
aunque fuerais de oro,
también allá iréis
al lugar de los descansos.
Tendremos que despertar,
nadie habrá de quedar.

LA CULTURA MEXICANA ANCLADA EN EL PASADO

Alan Riding escribió sobre la cultura mexicana en su libro Vecinos Distantes: un retrato de los mexicanos (1). Su comentario sobre la celebración del “Día de los Muertos” es digno de meditarse:

“La creencia en la comunión con los muertos está muy difundida, pero no en un sentido psíquico o espiritual, ni en una función de una fe cristiana creyente en el más allá, sino simplemente como una desviación del conocimiento de que el pasado no está muerto.”

LA MANERA EN QUE PENSAMOS AFECTA CÓMO VEMOS EL FUTURO

El autor afirma que esa mentalidad de la cultura del pasado ha afectado generación tras generación. Algunos de los efectos que menciona son:
• “El futuro se contempla con fatalismo y, por ende, el concepto de planificación resulta anormal.”
• “Los mexicanos no encuentran gran justificación para disciplinarse en una rutina.”
• “Los empresarios pretenden obtener utilidades rápidas y abundantes, en lugar de intentar la expansión del mercado a largo plazo.”
• “Los individuos prefieren gastar a ahorrar —quizá ahorran para una fiesta, pero no para un banco.”
• “Incluso la corrupción refleja el concepto de aprovechar la oportunidad en el momento y enfrentar las consecuencias después.”
• “El mexicano quizá trabaje tanto como sus antecesores indígenas, pero sueña con emular a sus antepasados españoles, a aquellos que llegaron a conquistar y no a trabajar.”
• “La imagen del éxito es más importante que cualquier logro concreto.”
• “El tiempo mismo entraña reglas que deben desafiarse. Cotidianamente, la puntualidad parece poco valiosa, ya que no vale la pena truncar nada importante o grato en aras de un compromiso futuro: el llegar tarde a una cena, una hora o más, no merece una disculpa; por el contrario, lo grosero es llegar a tiempo.”
• “El síndrome del mañana no es síntoma de ineficiencia o pereza crónica, sino más bien evidencia de una filosofía del tiempo totalmente diferente.”
• “Si el pasado está seguro, el presente se puede improvisar y el futuro vendrá por sí mismo.”
• “Los desastres que acontecen a los mexicanos no son desengaños importantes, puesto que están considerados como inevitables.”
• “El ‘ni modo’, con su connotación de mala suerte, o de que no había forma de prevenir el revés, es la respuesta normal ante un error o accidente.”
• “El fatalismo es compañero de lo indígena. Las civilizaciones prehispánicas buscaban “señales” del futuro en el comportamiento de la naturaleza —o de sus dioses—, pero en modo alguno se sentían capaces de influir en los acontecimientos.”

La religión cristiana de la fe católica, introducida por los españoles, no cambió ese pasado prehispánico, antes bien, la forma religiosa que conlleva continúa fomentando la cultura de muerte.

Alan Riding cita a Samuel Ramos, el escritor de ’El perfil de México y su cultura’, su obra clásica, publicada en 1934: “Hasta ahora, los mexicanos han aprendido solamente a morir, pero ya es hora de que adquieran el conocimiento de la vida.”
“En realidad, la crónica histórica de derrotas y tradiciones del país ha preparado a los mexicanos para que esperen y acepten lo peor”, expresa Riding. (2)

¿Estas características que perfila el autor serán una verdad absoluta? ¿Habrá mexicanos que quieran cambiar la cultura de muerte por una cultura de vida? Lo que el autor de ‘Vecinos Distantes’, en su retrato de los mexicanos analiza, es verdad en gran parte; sin embargo, existe una parte de la sociedad mexicana que está despertando y encontrando el camino que abandona la cultura de muerte por una cultura de vida. Son pocos, pero son la semilla que dará fruto en futuras generaciones.

CÓMO CAMBIAR LA CULTURA DE MUERTE POR LA CULTURA DE VIDA

Es verdad que todos nacimos para morir. La calidad de vida que logremos desarrollar, no sólo para nuestra generación sino para generaciones futuras, es lo importante. Somos personas de futuro por la sencilla razón de que este mundo no es nuestro hogar. Por esa razón, es muy importante conocer a nuestro Creador y Salvador, para poder descubrir nuestro diseño con todo su potencial y sus dones. No fuimos creados con naturaleza animal, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios y esa realidad hace una gran diferencia en el tipo de vida, familia y sociedad que desarrollamos.

Cuando el ser humano comete el grave error de devaluar a Dios, está devaluando la vida humana y, al hacerlo, sale perdiendo. La presencia de Jesús en la tierra tuvo como finalidad remover la miseria espiritual, intelectual, emocional y física del ser humano. Esto solamente se puede lograr bajo los términos de Dios y no los del hombre. Jesucristo vino a cambiar virtualmente todos los aspectos negativos de la vida humana, pero la mayoría de los mexicanos no lo saben, al igual que la mayoría de las personas en el resto del mundo.

Seriamente consideremos las siguientes afirmaciones de Jesús:

“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

“Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

“El que estaba sentado en el trono dijo: “¡Yo hago nuevas todas las cosas!” Y añadió: “Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza” (Apocalipsis 21:5).

Todo lo que Jesús tocó, literalmente lo transformó. Tocó el tiempo cuando nació en este mundo y porque nació en este mundo, literalmente alteró la forma en que medimos el tiempo, temporal y eterno.

Cuando Cristo toca la vida de una persona para transformarla, en el corazón de la persona arde el deseo de cambiar no solamente su vida, su hogar y su economía, sino también la cultura en la que vive. Por dos mil años los verdaderos cristianos han traído más cambios positivos sobre la faz de la tierra que ningún otro movimiento que haya existido en la historia.

De manera breve reflexionemos sobre algunas de las contribuciones positivas que estos seguidores de Jesucristo han hecho a través de los siglos:
• Creación de hospitales, que en esencia iniciaron en la Edad Media.
• Edificación de universidades, que también iniciaron en la Edad Media. La mayoría de las grandes universidades del mundo fueron fundadas por cristianos para propósitos cristianos.
• Alfabetización y educación para las masas.
• Implementación del capitalismo y el mercado libre.
• Elección de un gobierno representativo, de manera en particular se puede ver en el experimento de los Estados Unidos.
• Separación de los poderes políticos.
• Establecimiento y respeto de libertades civiles.
• Abolición de la esclavitud, tanto en la antigüedad, como en los tiempos modernos.
• Creación de la ciencia moderna.
• Viaje de Cristóbal Colón al nuevo mundo.
• Dignificación cultural de la mujer.
• Benevolencia y caridad; aplicación de la ética del buen Samaritano.
• Normas superiores de justicia.
• Dignificación de las personas sencillas o comunes.
• Condenación del adulterio, la homosexualidad, y otras perversiones sexuales. Estas normas morales han permitido preservar a la raza humana.
• Gran respeto por la vida humana.
• Iniciativas para civilizar numerosas culturas salvajes y primitivas.
• Gran desarrollo del arte y la música. Inspiración para las obras de arte más grandes del mundo.
• Debido al Evangelio del Reino de Dios, millones y millones de vidas se han transformado y de ser una carga para la sociedad se convierten en vidas productivas.
• Difusión para la salvación eterna de una enorme cantidad de almas.

Cuando toda la Palabra de Dios sin que sea adulterada es enseñada al hombre y a la sociedad y es puesta en práctica, los resultados son evidentes: se logra una cultura de vida abundante.

Cuando Jesucristo tomó la forma de ser humano, vino a darle a la humanidad dignidad y valores que nunca antes se habían soñado. El impacto abrumador de la vida de Cristo sobre el planeta tierra ha sido positivo, no negativo. Por tal razón, urge que la sociedad mexicana conozca la verdad sobre Jesucristo, no el Cristo religioso, sino el Cristo de la Biblia.

Dios prohíbe que se le rinda culto a los muertos porque Él sabe que el mundo espiritual satánico existe, es real y va a influenciar de manera negativa a las personas y a la cultura. En el cuadro siguiente se encuentra, en breve, algunos de los puntos esenciales contenidos en la Biblia respecto al tema de la muerte.

Palabra de Dios Citas bíblicas
Los seres humanos, cuando mueren, vuelven al polvo y el espíritu vuelve a Dios, no se comunican con los vivos en la Tierra. Eclesiastés 12:7
Los muertos no regresan, comen ni conviven con los vivos. San Lucas 16:26-31
Existen seres espirituales que buscan engañarnos. Efesios 6:12
Estos seres espirituales tienen manifestaciones en el mundo material. 2 Corintios 11:14
Jesucristo vino a darnos vida eterna. San Juan 3:16
Vivir como hijos de Dios nos libra del temor a la muerte. Salmos 23:4
La muerte es un paso para cambiar de "residencia". Apocalipsis 14:13
Dios prohíbe practicar la brujería, el culto a los muertos y la hechicería. Deuteronomio 18:10-12
A Dios le pertenecen todos los secretos y revela a sus hijos Su Ley para caminar en Su luz. Deuteronomio 29:29

 

¿HACIA DÓNDE PROYECTAMOS NUESTRO FUTURO?

El verdadero futuro de México no está en seguir el romance con la cultura de muerte. Tampoco está en ninguna otra fuente filosófica, ideológica, religiosa, esotérica, mística o mítica, sino sólo en las verdades reveladas en los absolutos como se encuentran en la Palabra de Dios. Que nadie te engañe, la Palabra de Dios, la Biblia, no necesita ser interpretada por el ser humano, se interpreta a sí misma. La historia revela que cuando el ser humano se nombra autoridad para interpretar la Biblia es cuando se corre el riesgo de hacer una mala interpretación. Esa mala interpretación ha sido causa de grandes daños y retrasos sociales. La Biblia es de inspiración divina y el que la inspiró tiene la facultad de hacernos comprender su contenido para el bien común. Dios, y no el ser humano, es Quién determina el destino y la historia. Dios, y no el ser humano, es el que tiene el perfecto plan para el progreso de las personas, de las sociedades y del mundo al que pertenecemos; por esa razón nos ha dejado Su Palabra.

Ningún ser humano tiene la última palabra para comprender la vida, el planeta y el Universo al que pertenece. Ningún ser humano o institución es superior al Creador del Universo y de la vida. El que nos creó a Su imagen y semejanza tiene planes extraordinarios para nuestro bien, es nuestra responsabilidad conocer esos planes.

“Porque el SEÑOR es nuestro juez, el SEÑOR
es nuestro legislador, el SEÑOR es nuestro rey;
El nos salvará” (Isaías 33:22).

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BIBLIOGRAFÍA:
1) Citas tomadas de Riding, A. Vecinos Distantes: un retrato de los mexicanos. Publicado en inglés en 1984 y en español en 1985.
2) Idem.
Nota: Las citas bíblicas fueron tomadas de la Nueva Versión Internacional.